EL WORD POWER DEL COPYWRITER

Hacer llegar las ideas creativas a un público bombardeado permanentemente por todo tipo de mensajes, tanto en sus redes como en la cotidianidad, requiere un fino trabajo de hormiga, (o de varias hormigas). Bienvenido al universo del Copywriter.

En el mundo digital, menos es más. Mientras más sencilla sea una pieza (con elementos bien distribuidos y mensajes claros que le den una buena razón al consumidor para querer conocer más sobre la marca), mayores serán nuestras posibilidades de captar la atención que estamos buscando.

En este sentido, la tarea de un copywriter no se limita solo a unir un par de palabras que suenen bien, ni a repartir promesas y flores al aire.

Así, no. Primero es necesario que el copywriter conozca a fondo las necesidades del público, que piense como ellos, que interprete las sensaciones que les transmite la marca, para lograr empatizar con sus emociones e inducir a la acción usando su arma más poderosa; las palabras.

Copywriting: un verdadero atacaso artístico

La definición de Arte dice; “Actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido”. Hay que avisarles que incorporen al lenguaje, sin duda.

Porque el copywriting es, a mi criterio, un arte; el arte de transformar en palabras los sentimientos o aspectos de la realidad de un producto / servicio (con todo lo que eso significa)  y ser capaz de plasmarlos a la perfección en mensajes cortos, concretos, concisos y creíbles. Las llamadas 4C’s.

Y es un arte perfecto para adaptar a las redes sociales y a la inmediatez exigida por los clientes de la nueva era, concentrándose en los beneficios de lo que se quiere transmitir, haciendo uso de un estilo propio y original.

Un poco copy, un poco redactor

Un gran debate crea un abismo entre los tradicionales redactores creativos y el novedoso copywriter. Pero la verdad es que, una vez más a mi criterio, ambos se dedican a lo mismo; al arte de inducir a la acción a través del lenguaje.

Podríamos dar un poco el brazo a torcer y decir que el copy se orienta más a la escritura en entornos digitales, mientras que el redactor se mueve en un ámbito un poco más tangible.

Cuestión, sea redactor o sea copy, su función es escribir textos publicitarios y existen algunas tareas previas a esto tales como:

  • Conocer a fondo a sus clientes y a los clientes de sus clientes.
  • Construir una estrategia creativa y pensar en función de ella.
  • Desarrollar un concepto publicitario.
  • Tener ideas. Muchas ideas.
  • Ponerse en la mente del público al que se tiene que dirigir, trabajando en equipo (con las hormigas) para redactar contenidos creativos que cumplan los objetivos de la estrategia previamente planteada, siendo la voz de la marca.

En conclusión, el consumidor de hoy está instruido, es conocedor absoluto tanto de las redes como de los medios de comunicación, y no va a perder tiempo en contenido de poco valor o que no llame su atención.  De ahí la importancia de un copywriter que conozca para quién escribe; mientras más claro tenga el perfil del público al que llegará con sus palabras, más posibilidades tendrá de captar su atención y de lograr un engagement positivo.